Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía; Mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados.
Cantares 5
16 versiculos
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Versiculos
El tormento de la separación
Yo dormía, pero mi corazón velaba. Es la voz de mi amado que llama: Mis cabellos de las gotas de la noche.
Porque mi cabeza está llena de rocío,
Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir?
He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?
Mi amado metió su mano por la ventanilla, Y mi corazón se conmovió dentro de mí.
Yo me levanté para abrir a mi amado, Sobre la manecilla del cerrojo.
Y mis dedos mirra, que corría
Abrí yo a mi amado; Y tras su hablar salió mi alma. Lo llamé, y no me respondió.
Lo busqué, y no lo hallé;
Me hallaron los guardas que rondan la ciudad; Me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros.
Me golpearon, me hirieron;
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si halláis a mi amado, Que le hagáis saber que estoy enferma de amor.
La esposa alaba al esposo
¿Qué es tu amado más que otro amado, ¿Qué es tu amado más que otro amado,
Que así nos conjuras?
Mi amado es blanco y rubio, Señalado entre diez mil.
Su cabeza como oro finísimo; Sus cabellos crespos, negros como el cuervo.
Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, Que se lavan con leche, y a la perfección colocados.
Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores; Sus labios, como lirios que destilan mirra fragante.
Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos; Su cuerpo, como claro marfil cubierto de zafiros.
Sus piernas, como columnas de mármol fundadas sobre basas de oro fino; Su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros.
Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Oh doncellas de Jerusalén.