Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten.
Salmos 35
28 versiculos
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Versiculos
Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.
Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di a mi alma: Yo soy tu salvación.
Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.
Sean como el tamo delante del viento, Y el ángel de Jehová los acose.
Sea su camino tenebroso y resbaladizo, Y el ángel de Jehová los persiga.
Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa cavaron hoyo para mi alma.
Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa, Con quebrantamiento caiga en ella.
Y la red que él escondió lo prenda;
Entonces mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación.
Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú,
Y al pobre y menesteroso del que le despoja?
Se levantan testigos malvados;
De lo que no sé me preguntan;
Me devuelven mal por bien, Para afligir a mi alma.
Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; Y mi oración se volvía a mi seno.
Afligí con ayuno mi alma,
Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron;
Me despedazaban sin descanso;
Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, Crujieron contra mí sus dientes.
Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones.
Te confesaré en grande congregación; Te alabaré entre numeroso pueblo.
No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, Ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo.
Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
Ensancharon contra mí su boca; Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
Tú lo has visto, oh Jehová; no calles; Señor, no te alejes de mí.
Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa.
Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío, Y no se alegren de mí.
No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Le hemos devorado!
Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea exaltado Jehová, Que ama la paz de su siervo.
Y mi lengua hablará de tu justicia Y de tu alabanza todo el día. Al músico principal. Salmo de David, siervo de Jehová.