Saltar al contenido

Salmos 44

26 versiculos

0.9x

Para mejor calidad de voz, usa Microsoft Edge

Versiculos

1

Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.

2

Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos; Afligiste a los pueblos, y los arrojaste.

3

Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Porque te complaciste en ellos.

Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro,

4

Tú, oh Dios, eres mi rey; Manda salvación a Jacob.

5

Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos; En tu nombre hollaremos a nuestros adversarios.

6

Porque no confiaré en mi arco,

Ni mi espada me salvará;

7

Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado a los que nos aborrecían.

8

En Dios nos gloriaremos todo el tiempo,

Y para siempre alabaremos tu nombre. Selah

9

Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; Y no sales con nuestros ejércitos.

10

Nos hiciste retroceder delante del enemigo, Y nos saquean para sí los que nos aborrecen.

11

Nos entregas como ovejas al matadero, Y nos has esparcido entre las naciones.

12

Has vendido a tu pueblo de balde; No exigiste ningún precio.

13

Nos pones por afrenta de nuestros vecinos, Por escarnio y por burla de los que nos rodean.

14

Nos pusiste por proverbio entre las naciones; Todos al vernos menean la cabeza.

15

Cada día mi vergüenza está delante de mí,

Y la confusión de mi rostro me cubre,

16

Por la voz del que me vitupera y deshonra, Por razón del enemigo y del vengativo.

17

Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti, Y no hemos faltado a tu pacto.

18

No se ha vuelto atrás nuestro corazón,

Ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos,

19

Para que nos quebrantases en el lugar de chacales, Y nos cubrieses con sombra de muerte.

20

Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios,

O alzado nuestras manos a dios ajeno,

21

¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón.

22

Pero por causa de ti nos matan cada día; Somos contados como ovejas para el matadero.

23

Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.

24

¿Por qué escondes tu rostro,

Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?

25

Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo, Y nuestro cuerpo está postrado hasta la tierra.

26

Levántate para ayudarnos, Y redímenos por causa de tu misericordia. Al músico principal; sobre Lirios. Masquil de los hijos de Coré. Canción de amores.